jueves, 29 de septiembre de 2011

El camino hacia la Asertividad






Los Tipos de Comportamiento Social: Pasividad, Agresividad y Asertividad


Las personas en nuestro contacto con los demás nos comportamos de diferentes maneras, sin darnos cuenta de la importancia que tiene ese comportamiento para nuestro bienestar emocional y también para el buen desarrollo de nuestras relaciones y amistades.

Tenemos 3 grandes formas de comportarnos socialmente.  El comportamiento pasivo, el agresivo y el asertivo.  Sólo éste último nos permite enfrentar las situaciones sociales y especialmente las comprometidas de manera eficaz.  Aumenta la probabilidad de salir exitoso en muchas de estas situaciones aunque no siempre.  Cuando somos asertivos expresamos nuestros objetivos de manera clara, pero sin agresividad.  Firmes pero amables. 



Mis deseos, pensamientos e intereses no importan.  Los de los demás están por encima de los míos.  Emocionalmente poco sincero, indirecto, se niega a sí mismo.

Mis deseos, pensamientos e intereses, son tan importantes como los de los demás.  Emocionalmente sincero, directo, se valora a sí mismo, expresivo.

Mis deseos, pensamientos e intereses son más importantes que los que tienen los demás.  Emocionalmente sincero, directo, se valora a sí mismo humillando a los demás.

Conducta no verbal

Ojos que miran hacia abajo
Voz baja, vacilaciones
Gestos que quitan importancia a la situación.  Postura hundida
Puede evitar la situación
Se retuerce las manos
Risitas falsas

Conducta no verbal

Contacto ocular directo
Nivel de voz conversacional
Habla fluida, gesto firmes y sueltos
Postura erecta
Respuestas directas a la situación
Manos sueltas, acompañan a nuestro discurso

Conducta no verbal

Mirada fija, desafiante
Voz alta
Habla muy rápida
Postura de enfrentamiento, posible ruptura del espacio social
Gestos de amenaza e intimidatorios
Deshonesto

Conducta verbal

“Quizás...”,  “supongo...”
“me pregunto si podríamos...”
“te importaría mucho...”
“ehh... bueno como quieras...”
“no me importa...”
“no te molestes ya lo hago yo...”

Conducta verbal

“yo pienso...”  “yo lo veo así... ¿y tú?
“hagamos esto así...”
“¿cómo podemos resolver esto...?  “¿qué piensas?”  “¿qué te parece?
Mensajes en primera persona, verbalizaciones positivas.

Conducta verbal

“harías mejor en hacer eso...”
“ten cuidado...”  “si no haces eso...”
“debes estar bromeando...”
“no sabes”  “deberías...”
“no sabes hacer nada...”
Mensajes irónicos.

Pensamientos


1.       Es necesario ser querido y apreciado por todo el mundo.
2.       Uno tiene que ser muy competente y saber resolverlo todo, si quiero ser necesario y útil.

Pensamientos


1.       Los demás merecen mi respeto y consideración, pero si hay una situación que me siento herido o explotado, tengo derecho a defenderme y exponer mi criterio.

 

Pensamientos


1.       Hay gente mala y despreciable que debe de recibir su merecido.
2.       Es horrible que las cosas no salgan de la misma forma que yo quiero.

Efectos

Conflictos interpersonales
Depresión / Desamparo
Imagen pobre de uno mismo / Autoestima baja
Se hace daño a sí mismo
Pierde oportunidades de acción
Se siente con mucha tensión, dolores difusos
Sensación de soledad
No se gusta a sí mismo, ni a los demás
Se siente enfadado, ignorado y explotado

Efectos

Resuelve los problemas (aunque no es infalible)
Se siente satisfecho
Se siente a gusto consigo mismo y con los demás
Sensación de bienestar, relajación
Se siente con control
Crea y fabrica la mayoría de las oportunidades
Se gusta a sí mismo y a los demás
Es bueno para uno mismo y para los demás
Autoestima buena

Efectos

Conflictos interpersonales
Sensación de culpa y frustración
Imagen pobre de uno mismo / Autoestima baja
Hace daño a los demás
Pierde oportunidades
Sensación de tensión, estar apunto de estallar
Se siente sin control
Sensación de soledad / No le gustan los demás
Sensación continuada de enfado


Características Principales


Comportamiento Pasivo:

  • No expresamos lo que estamos pensando o sintiendo.
  • Se ignoran los derechos personales, los deseos y las preferencias a favor de los demás.
  • Aguantamos tratos que consideramos injustos sin reaccionar.
  • En ocasiones hay estallidos de cólera, no proporcionales a la situación.
  • Nos sentimos explotados por los demás y, al mismo tiempo culpables por no saber cambiar esta situación.

 Comportamiento Agresivo:

  • Imponemos siempre nuestros derechos sobre los demás.
  • El objetivo en las relaciones es hacer prevalecer e imponer nuestras opiniones a toda costa.
  • Se consiguen los objetivos a expensas de la amistad y el afecto, y a favor de la frialdad y la grosería.

Comportamiento Asertivo:          

  • Se mantiene un equilibrio entre los derechos propios y los de los demás.
  • Expresamos libremente nuestros pensamientos, deseos y sentimientos, respetando el criterio de los demás.
  • Se da la sensación de seguridad de sí mismo, sinceridad, amabilidad.  Agradable en el trato, pero firme.


Apuntes Sobre La Asertividad


La asertividad, agresividad o pasividad no es una característica innata de nuestro comportamiento, tampoco nuestra personalidad o carácter es agresivo, pasivo o asertivo.  Con esto quiero decir que estos comportamientos son aprendidos y que podemos volver a aprenderlos de manera diferente para actuar de manera más eficaz.

También es importante tener en cuenta, que ninguna persona se comporta siempre de manera asertiva, agresiva o pasiva, sino que tiene diferentes formas de comportarse.  Por ejemplo, una persona con su padre puede ser pasivo, con su pareja agresivo y con los amigos de trabajo asertivo.  El problema viene, cuando con la mayoría de las relaciones tiende a aparecer siempre el estilo pasivo o el agresivo.

Durante algún tiempo la asertividad se confundió con agresividad, con la necesidad de ganar siempre.  Nada más lejos de la realidad, la persona que se siente asertiva, no quiere, ni necesita ganar siempre, porque se siente segura de sí misma.  Pero sí quiere exponer su punto de vista y sus sentimientos casi siempre.  Sólo en los asuntos que la persona asertiva considera importantes para su bienestar emocional pide claramente lo que desea y aplica las consecuencias oportunas para conseguir sus objetivos, siempre desde el respeto hacia el otro, entendiendo que delante tenemos una persona que tiene sus sentimientos y sus derechos como nosotros.  En estas ocasiones, en donde hay una confrontación importante, la persona asertiva se va a poner un poco por encima del otro.  Va a ser sanamente egoísta.

Pero la característica principal de las personas asertivas es la positividad.  Al contrario de lo que podamos pensar, no están continuamente diciéndonos todo lo que no les gusta, lo que quieren y lo que piensan.  No son precisamente de esas que nos refriegan su sinceridad por cara.  Las personas asertivas nos dicen lo bien que vestimos, nos dan amablemente los buenos días, siempre tienen una sonrisa para nosotros, se dan cuenta de nuestro nuevo corte de pelo, etc.  Esta es la característica más importante: desprenden positividad, nos encontramos bien junto a ellos, sabemos que no se van a aprovechar de nosotros, que podemos contar con ellos, pero que tampoco los vamos a poder aprovechar o manipularlos.


Los Derechos Asertivos


Los derechos asertivos, son una lista de derechos que muchas veces olvidamos tenerlos.  Los poseemos por el mero hecho de ser personas.  No sirven para pisar ni estar por encima del otro, sino para estar a la misma altura sin pisar a nadie, proporcionándonos una buena autoestima.



TABLA DE DERECHOS ASERTIVOS

1.            El derecho a ser tratado con respeto y dignidad

2.           El derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones

3.           El derecho a ser escuchado y tomado en serio

4.           El derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones

5.           El derecho a decir “NO” ante las peticiones de los demás y no sentir culpa

6.           El derecho a pedir lo que quiero, dándome cuenta de que también el otro tiene derecho a decir “NO”

7.           El derecho a cambiar de opinión, sin tener que dar mil explicaciones

8.           El derecho a cometer errores

9.           El derecho a pedir información o aclaración sobre algún tema, derecho a no tener que saberlo todo

10.       El derecho a obtener aquello por lo que pagué

11.         El derecho a no comportarme de manera asertiva

12.        El derecho a ser independiente en mi pensamiento y forma de ser

13.         El derecho a decidir qué hacer con mis propiedades, cuerpo, tiempo, etc. mientras no se violen los derechos de otras personas

14.        El derecho a tener éxito y superarme, aún superando a los demás

15.        El derecho a gozar y disfrutar

16.         El derecho a mi descanso, aislamiento y disfrute de mis actividades e intereses propios



Las Diferentes Caras De La Asertividad


A continuación veremos una guía de cómo comportarnos asertivamente en diferentes situaciones sociales.  Principalmente la asertividad se puede dividir en 2 partes.  La primera: asertividad positiva que hace más hincapié en expresar a los demás cosas agradables.  La segunda: asertividad negativa, que se centra en defender derechos propios y poner límite a la conducta agresiva o manipulativa de los demás.




Asertividad Positiva


Expresar Sentimientos Positivos

Como has leído antes, la principal característica de la asertividad es la positividad.  Y la positividad se concreta en la expresión de positivo a los demás. 

La expresión de sentimientos positivos puede realizarse mostrando sentimientos de agrado, afecto, admiración, agradecimiento, respeto, cariño o cualquier otro sentimiento positivo.  Generalmente los hombres solemos ser más torpes en la expresión de estos sentimientos, porque nos han enseñado que expresar sentimientos positivos era algo poco viril.  Pero evidentemente nada tiene que ver la masculinidad con la expresión de estos sentimientos.

La gran importancia de la expresión de sentimientos positivos, es por la formación de los círculos de relación positivos.  Cada vez que yo me muestro positivo con alguien, haciéndole un pequeño favor o diciendo algo positivo, tengo mayor probabilidad de que esa persona se comporte así conmigo y viceversa.

La expresión de estos sentimientos también sirve de colchón amortiguador para cuando haya que expresar sentimientos negativos.  Será poco probable que una persona se sienta atacada por una crítica si habitualmente recibe halagos o expresiones afectivas.

Existen varios niveles en cuanto a la profundidad del sentimiento positivo expresado.

  • 1º Nivel (poco riesgo).  Expresión de agrado o halagos ante cuestiones materiales y pertenencias personales.  Ejemplo: “Llevas un jersey muy bonito”
  • 2º Nivel (más complejo): Referirse a cuestiones de trabajo, desempeño o ejecución.  Ejemplo: Has hecho un trabajo magnífico”
  • 3º Nivel (el más difícil de todos): Referido a aspectos íntimos o personales, a relaciones afectivas, que incluye amigos, familiares y pareja.  Ejemplo: “Siempre que estoy contigo, me lo paso fenomenal”


Recibir Sentimientos Positivos

Se trata de aceptar el reconocimiento de otra persona, sin negarlo ni rebajarlo de ninguna manera.  No debemos confundir esta manera de actuar con la prepotencia o el orgullo desmesurado.  Simplemente aceptamos los cumplidos de los demás cuando nos los merecemos y de la misma manera reconocemos los errores cuando así sean.  De esta forma los demás nos ven como fiables y sinceros.

La manera de recibir estos sentimientos es muy sencilla, basta con un asentimiento de cabeza y decir: “gracias”.  No obstante, se puede ampliar con otras fórmulas más complejas:


Me gusta mucho la camisa que llevas

Gracias, a mí también, creo que tiene un color muy bonito.


El trabajo que presentaste en clase fue magnífico


Muchas gracias.  Yo también estoy contento con los resultados.  La verdad es que he trabajado un montón.

Esos dos kilos que te has quitado te sientan muy bien.

Me alegra que me lo digas, porque ha sido duro, aunque estoy contenta.



Asertividad Negativa


En la década de los 70, cuando el concepto de asertividad se empezó a desarrollar, se hizo hincapié principalmente en la asertividad negativa.  Y fue este aspecto el que más transcendió al gran público.  Se dio la visión de la persona asertiva como la que ganaba siempre en sus conflictos, la que expresaba sus opiniones sin importar quien estuviera delante, rozando muchas veces con lo que aquí he desarrollado como personas agresivas.  Sin embargo, el concepto ha ido evolucionando y la asertividad tiene ahora una cara mucho más amable y humana, que es por otra parte la más importante. 

Pero además de ser positivos con los demás, en ocasiones va a ser irremediable y también muy conveniente que les expresemos nuestros sentimientos negativos, que les pidamos cambios de conducta o simplemente que les digamos no.  Esto es lo que llamamos asertividad negativa.  De esta forma, las relaciones en vez de deteriorarse como podemos temer, tienden a fortalecerse, a ser más sanas y sinceras.


Expresar Críticas y Pedir Cambio de Conducta

Por hacer críticas entendemos expresar sentimientos negativos a otras perso-nas.  Por ejemplo, enfado, decepción o frustración.  Normalmente el objetivo de expresar un sentimiento negativo va acompañado de otro segundo, que es hacer una petición de cambio.  Es decir, pedirle a nuestro interlocutor que modifique el comportamiento que nos produce malestar.

La expresión de críticas, no debe entenderse como algo para fastidiar a los demás.  Cuando nosotros expresamos este sentimiento negativo, lo hacemos para que la relación mejore.  Pero debemos también entender que a nadie le gusta que constantemente le estén criticando las cosas que hace.  Por lo tanto debemos elegir aquellas conductas de los demás que verdaderamente nos están molestando y nos hacen sentir mal emocionalmente.

Muchas veces evitamos hacer una crítica porque pensamos que tendrá un efecto muy negativo para la relación con esa persona.  Sin embargo está comprobado que una crítica bien hecha, en muy pocas ocasiones deteriora una relación, es más, como decía antes, tiende a hacerla más sincera y fuerte.

A la hora de hacer las críticas debemos tener muy presente las siguientes cuestiones:

  • Controlar las emociones negativas, fundamentalmente el enfado.  Si estás muy enfadado o fuera de control, retrasa la crítica lo suficiente para recuperar el equilibrio.  Pero no dejes que transcurra demasiado tiempo, y sobre todo,  no sucumbas a la tentación de eludir la expresión de la crítica.  Si ha sido importante y no lo solucionas, te acabará pasando factura.
  • Controlar lo que decimos es difícil, pero controlar lo que nuestro cuerpo expresa, la comunicación no verbal, es mucho más complicado.  Trata de conseguir que tu cuerpo no adopte el patrón de agresividad: mirada fija, gestos bruscos, postura envarada, rigidez facial o acercamiento excesivo al interlocutor.  No expreses tu crítica hasta que no notes que la agresividad interior no haya disminuido.

  • Intenta también tener bajo control la forma de hablar como: volumen, entonación y ritmo.  Las personas fuertemente irritadas tienden a gritar, a hablar rápido y a mantener una entonación con cambios bruscos.  Baja el volumen, intenta hablar lento y con entonación suave.

  • Evita palabras descalificativas o insultos.  Recuerda: tu objetivo nos es fastidiar a la otra persona ni tener una bronca, (por muchas ganas que tengamos) nuestro objetivo es mejorar una relación aclarando algunos aspectos.

  • Sé concreto.  Cíñete a la conducta que quieres que la otra persona cambie.  No saques “trapos sucios”.  Si sacas un listado de todo lo que deberías haber criticado en su momento y que tienes pendiente la cosa acabará muy mal.  El otro no entenderá nada y tú te quedarás insatisfecho de tu actuación.

Para empezar a expresar críticas de un modo asertivo, te propongo el siguiente esquema.  Aunque sería bueno que poco a poco, lo fueras haciendo más personalizado para ti.

  1. Delimitar la conducta molesta.  Define muy concretamente la conducta de la otra persona que nos molesta.  No utilices términos generales o globales que además tienden a ser descalificativos y que van a provocar automáticamente la reacción negativa y el contraataque de la otra persona.  Te animo a que utilices la expresión: cuando tú…” seguido de la conducta que nos molesta.  Por ejemplo: “cuando tú me gritas… en vez de, eres un gilipoyas…”

  1. Expresar lo que sentimos.  Expresar el efecto emocional que nos provoca la conducta molesta.  Ejemplo: “Yo me siento… enfadado, cabreado, triste…”

  1. Expresar empatía.  Si se puede, o si la relación es más íntima, es una buena idea ponerse en la piel del otro, es decir, intentar comprender por qué esta persona está actuando de esta manera.  Esto reduce las probabilidades de reacción negativa.  Ejemplo: “Entiendo que estés agobiado por el trabajo… entiendo que no te des cuenta, que no le des importancia, que lo hagas sin querer…”

  1. Hacer petición de cambio clara y directa.  Pedirle de la manera más directa y concreta posible lo que queremos que cambie.  Importante evitar expresiones ambiguas, o de carácter moralista como: “quiero que cambies de actitud, que recapacites, que te lo tomes en serio”.  Un buen ejemplo de lo que quiero sería lo siguiente: “Me gustaría pedirte que cuando hables conmigo lo hagas sin gritar, hablando con normalidad”.  Otro ejemplo: “Me gustaría que no me critiques delante de otras personas”

  1. Mostrar agrado por entendernos.  Si la otra persona reacciona positivamente entendiendo nuestra crítica y/o intentando cambiar su conducta a partir de nuestra petición, debemos manifestar nuestro agrado por el esfuerzo que está haciendo.  Por ejemplo: “me siento muy bien porque lo entiendas, gracias por atender mi petición”.

  1. Aplicamos consecuencias.  Sería maravilloso que sólo con comunica-ción las personas cambiaran siempre de comportamiento, muchas veces ocurre, pero otras veces hace falta algo más.  Después de que hayamos expresado una crítica con petición de cambio de conducta y la persona siga sin hacernos caso, pasamos a aplicar consecuencias de la manera siguiente.  Por ejemplo: “Como te comenté el otro día, no quiero que me grites cuando me hables, si crees que no puedes hacerlo, prefiero que no me dirijas más la palabra”. Otro: “Como te dije el otro día, no quiero que me critiques delante de gente, si crees que no puedes hacerlo, prefiero no tenerte como amigo”.  Otro más:  “Como te dije el otro día, para mí es importante que retires las toallas después de ducharte, si la vuelves a dejar, la dejaré allí hasta que quieras recogerla…”  Según el grado de cercanía de las relaciones, podremos poner unas consecuencias más tajantes o menos, pero hay que tener presente que si una situación es importante y no la modificamos, nos pasará factura emocional.


Recibir Críticas

Aunque es difícil realizar críticas, más aún es recibirlas, porque cuando somos nosotros los que tomamos la iniciativa tenemos más control sobre la situación, sin embargo cuando es el otro el que inicia, la dificultad para actuar eficazmente aumenta.

Existen varias formas automáticas de reaccionar ante las críticas que no nos ayudan en nada a mantener relaciones sociales satisfactorias:

  • Contraatacar.  Cuando oímos las más mínima frase que interpretamos como crítica saltamos descalificando al interlocutor con mayor dureza.  El resultado: discusión y enfado.

  • Negación.  Negamos frontalmente cualquier crítica estemos o no de acuerdo.  El temor que subyace aquí, es la necesidad de aparecer siempre perfecto y brillante ante los demás y no cometer errores.  Esta reacción tampoco nos ayuda en nuestras relaciones.

  • Aceptación.  Existe otra manera de enfrentar las críticas que es aceptar una crítica sin analizar si estamos de acuerdo o no.  Interpretamos el supuesto error como una prueba más de nuestra falta de valía, lo que nos provoca  culpabilidad, tristeza y depresión.

Vamos a ver ahora las estrategias que mejor nos hacen enfrentar la recepción de críticas.

  • Interrogación negativa.  Consiste en pedir una aclaración sobre el contenido de la crítica.  En un muy alto porcentaje de las críticas que recibas estarán expresadas de manera muy ambigua, imprecisa o descalificativa, como por ejemplo: “no me gusta nada tu trabajo, no hay quién te aguante últimamente”.  La interrogación negativa se realiza preguntando a nuestro interlocutor aclaración sobre la crítica.  Por ejemplo: “¿qué es lo que no te gustó de mi trabajo?”, o, “¿qué es lo te disgusta de mi comportamiento  últimamente?”, o, “¿me podrías precisar que parte de mi trabajo no ves conveniente?”  Esta respuesta tiene principalmente 2 efectos: Primero hacernos ganar unos segundos para recomponernos y segundo clarificar la intención de la persona que critica.  Si el reproche tiene sentido y está fundamentado, la persona concretará sin problemas el asunto.  Sin embargo, si es una crítica malintencionada, dejaremos a nuestro interlocutor sin palabras, metiéndolo en un pequeño aprieto.  Tan pronto como nuestro emisor concrete su crítica, nuestro siguiente paso será aceptarla si estamos de acuerdo o rebatirla si es el caso contrario.

  • Aserción negativa.  Se utiliza cuando estamos de acuerdo con el contenido de la crítica.  Después de haber utilizado la interrogación negativa y haber entendido bien el comentario, si estamos de acuerdo debemos aceptar sin más rodeos.  Sin actitudes defensivas, sin justificaciones, sin enfadarnos y por supuesto, sin hundirnos o sentirnos excesivamente culpables.  Implica que hemos cometido un error y que somos responsables de ello.  Por ejemplo, crítica: “últimamente estás realizando con retraso tu trabajo”, respuesta: “sí es cierto, últimamente llevo retraso, intentaré aplicarme más”

  • Banco de niebla.  Es otra estrategia para recibir críticas, especialmente las malintencionadas.  Consiste en que mediante expresiones ambiguas, reconozcamos que algo de la crítica de la otra persona podría ser cierto.  Por ejemplo: “te han dejado un pelo horroroso”, nosotros contestamos: “comprendo que a ti no te guste”.  Estamos dejando un terreno muy resbaladizo para nuestro adversario, por un lado parece que aceptamos su crítica pero por otro parece que decimos que es normal que no le guste porque sus gustos son horribles.

Cuando utilizamos esta técnica es muy importante controlar la forma de hablar y la expresión no verbal.  La clave es la normalidad.  Toda nuestra expresión debe ser neutra.

El banco de niebla es la técnica menos asertiva de las técnicas de recepción de críticas, recomendándose para el típico “graciosillo malapata” es decir el típico que disfruta riéndose de los demás haciendo comentarios hirientes o despectivos.  El mensaje que subyace al banco de niebla es: no me afecta, ni siquiera me importa lo que estás diciendo.

  • Tiempo fuera.  Hay situaciones especialmente duras, en las que nuestro interlocutor o nosotros mismos, estamos viendo que la situación se está yendo de las manos.  Pueden aparecer insultos, agresividad, gritos…  Nuestro objetivo prioritario será cortar esta situación tan pronto como podamos.  Hay situaciones más o menos tontas, que pueden desembocar en una bronca en la cual llegan a decirse cosas que no se sienten pero que a la persona a la que van dirigidas hacen mucho daño, pudiéndose producir una ruptura emocional, por una tontería.  Siempre es conveniente que estas situaciones no se nos vayan de las manos.  La mejor opción es utilizar la estrategia “tiempo fuera”. Consiste en bloquear la discusión con la otra persona con expresiones como esta: “estamos muy nerviosos, vamos a dejarlo y ya continuaremos en otro momento”.  En ocasiones nuestra estrategia de querer dejar discutir hace que la persona se enfade más, entendiendo nuestra negativa a discutir como parte de sus descalificaciones.  En estas ocasiones, no nos queda otra elección, solamente nos queda salir de la habitación, de la casa o de donde estemos.


Hacer Peticiones

Consiste en expresar clara y directamente lo que deseamos de otra persona.  Tenemos derecho a pedir cualquier cosa, desde algo material, a un pequeño favor o un cambio de conducta en la otra persona como hemos visto antes.  Pero nuestras peticiones también deben tener un límite, no debemos convertirnos ahora en personas manipuladoras, tampoco debemos ser deshonestos en nuestras peticiones, por ejemplo pedir a alguien que haga algo en contra de su moral.  También debemos ser conscientes que igual que tenemos derecho a pedir algo, la otra persona también posee el derecho a decir no.  Pero decir no, es algo muy difícil y a lo que las personas no estamos acostumbrados, por lo tanto siempre que pidamos algo, intentar ser lo más razonables y prudentes posibles.  Si pedimos muchas cosas y nuestros interlocutores les cuesta decirnos no, al final dejarán de tener contacto con nosotros para no sentirse explotados.

En otras ocasiones, nos enfadamos con el otro por no concedernos una petición ¡QUE NI SI QUIERA HEMOS HECHO!.  Esto sucede especialmente en relaciones íntimas.  Creemos que la otra persona va a adelantarse a nuestros deseos y necesidades, pensamos que va a saber lo que queremos sin que se lo digamos, porque está “clarísimo”.  Sin embargo entre las cualidades que tenemos las personas no se encuentra (a menos que esté yo mal informado) “la lectura de mentes”, aunque en muchas ocasiones lo hagamos.  Nuestra pareja o amigo no tiene telepatía, sino le decimos claramente lo que queremos, no actuará como deseamos.  Incluso diciéndolo claramente a veces tenemos dificultad para que entienda lo que decimos, pues ya no os digo sino se lo decimos.  Y por supuesto, luego tampoco tenemos derecho a enfadarnos porque no se hagan cosas que nosotros no hemos pedido.

Podemos hacer peticiones de tres formas:

  • Modo interrogativo: “¿Puedes tenderme la ropa cuando haya acabado la lavadora?”  “¿vamos al cine esta noche?”

  • Modo imperativo.  Para esta forma es conveniente utilizar fórmulas de cortesía como por favor y gracias.  “Cierra esa puerta, por favor”

  • Modo condicional.  El menos habitual.  Me gustaría que cerrases la ventana”, o, “querría que vinieras al supermercado conmigo”

Normalmente cuando hagamos una petición, no debemos enrollarnos mucho dando mil y una explicaciones, simplemente hacemos la petición.  Si damos muchas explicaciones o excusas, transmitimos la sensación de inseguridad.


Decir “No”

Decir “no” significa rechazar una petición que no queremos aceptar.  Es la situación asertiva más dura, la más difícil de manejar.  No nos han enseñado a decir “no” de una manera directa y honesta.  Casi siempre sentimos la necesidad de justificarnos o de poner una excusa.  El miedo básico es que el otro piense algo negativo, que actúe en nuestra contra o que se enfade.

Tenemos derecho a decir no ante cualquier tipo de petición.  No es necesario tener importantes razones para decir no.  Podemos rechazar peticiones que nos hagan sentir incómodos: “¿me acompañas a…?”  Peticiones sobre objetos o pertenencias: ¿me prestas este libro…?”  Por supuesto en situaciones donde nos sentimos explotados o manipulados: “ve tu a clase y me prestas los apuntes”, o, “quédate hasta que acabes el trabajo”.  En general cualquier petición que no queramos aceptar, es importante este matiz: que no queramos aceptar.

Cuando aceptamos una petición que nos gustaría rechazar, estamos violando nuestra propia integridad, estamos decidiendo que la otra persona es más importante que nosotros, y que nuestras necesidades y deseos están en un segundo plano.  Por otra parte, cuando decimos no, nos autoafirmamos, y si lo hacemos bien, las probabilidades de que la otra persona se enfade son mínimas.

Habrá ocasiones en que nos pidan algo, o que esa petición sea de gran calado, personal o profesional y no sepamos qué contestar.  Lo que tenemos que hacer es no responder de manera instantánea, darnos un tiempo.  Una vez meditado tomaremos la respuesta asertiva más conveniente.

También es importante romper el hábito de decir no poniendo excusas.  Dar excusas, aunque a corto plazo nos parece que hace más suave el decir no, a largo plazo nos mete en algún que otro apuro y además no estamos siendo sinceros con la otra persona ni con nosotros mismos.  Si nuestro interlocutor es hábil, repetirá la petición varias veces para desmontar nuestra excusa.  Por ejemplo, petición: “¿me prestas el coche?”  Respuesta: “No, es que, lo tengo en el garaje”. Nueva petición: “no te preocupes, yo lo voy a buscar”.  Nueva excusa: “es que lo tengo sin gasolina”.  Nueva petición: “tranquilo, que le pongo gasolina”.  Respuesta: “bueno vale…”  Como vemos dar una excusa no es decir no.  Decir no, realmente significa: podría aceptar tu petición, pero lo cierto es que prefiero no hacerlo. 

Un formar de decir no, ante peticiones que queremos rechazar, es así: “no, prefiero no…”  Siguiendo el ejemplo de antes: Petición: “¿Me prestas el coche?”  Respuesta asertiva: “No, prefiero no dejártelo.  No lo presto a nadie, lo siento”.  Otro ejemplo.  Petición: “¿Vamos al cine esta noche?”  Respuesta: “No, prefiero no ir al cine esta noche”

Cuando digas “no” es importante que no sonrías.  La sonrisa puede dar un efecto de ironía, que no nos convendría en ese momento o también de inseguridad, lo que haría que la persona insistiese poniéndonos en un apuro.  Notarás que al decir “no”, suena muy duro a nuestros oídos, pero sorprendentemente si lo hacemos de forma correcta como hemos visto, la gente acepta la negativa con pocos o ningún problema.

Decir “no” es muy importante.  Hay muchas relaciones que lastimosamente se rompen porque una de las partes nunca se atreve a decir “no” y acaba sintiéndose explotado o manipulado.  Y lo que es más triste, la otra persona no se da cuenta, porque está viendo que el otro acepta con una sonrisa sus peticiones, pero por dentro le están corroyendo las entrañas.  Decir “no” ante las peticiones que no queremos realizar es fundamental para nuestro bienestar emocional y solamente hay que hacerlo, decirlo, atreverse.  Sólo hay que decir “no”, con todo el cariño del mundo, pero hay que decirlo.


Derechos de Consumidor

Cuando pagamos por un servicio, ya sea directamente o través de nuestros impuestos, tenemos derecho a recibir un servicio eficiente, rápido y cortés.

  • Eficaz.  Recibir lo que hemos pagado.  Si pagamos el 100% de un producto o servicio, tenemos derecho al 100% de recibir ese producto o servicio en perfectas condiciones.

  • Rápido.  Cada servicio tiene su tiempo, que debemos respetar.  No todos los servicios tardan el mismo tiempo.  Pero no sólo pagamos por el producto, sino también porque ese producto esté en un tiempo razonable. 

  • Cortés.  Nuestro dinero y nuestra cortesía exige también un trato humano como mínimo amable.  No debemos esperar que nuestro interlocutor desborde simpatía, pero sí al menos, cortesía profesional.

Cuando el trato que recibimos no es en alguna manera correcto, tendemos a actuar o bien enfadándonos y montando “el pollo” o bien marchándonos y no volviendo más.  Sin embargo hay una manera más eficaz: ser asertivo.

Dos cuestiones importantes.  Primera no ser agresivos, pues suscitaremos la reacción defensiva de la persona a la que reclamamos, y no conseguiremos nada.  Segunda ser persistentes.  Cuando reclamemos algo relacionado con un servicio, es imprescindible ser paciente e insistir una y otra vez hasta conseguir el objetivo que nos hemos marcado.

La estrategia de ser persistente en nuestra petición, técnicamente se denomina “disco rayado”.  Más específicamente esta técnica consiste en repetir nuestra petición o reclamación insistentemente, de una manera relajada pero firme, hasta que nuestro interlocutor acceda a satisfacernos.  Por ejemplo Gema ha comprado unas caras zapatillas y después de 3 veces que se las ha puesto se ha despegado la suela.  Gema: Compré estas zapatillas hace unas semanas y se me han despegado las suelasMe gustaría que me las cambiase por otras”. Vendedor: “Esto es muy raro, ¿las ha lavado? Gema: No, simplemente las he usado 3 veces, y dado que están defectuosas, le ruego me las cambie por otras”. Vendedor: “Pero imagínese que todo el mundo hiciera lo mismo, señora”.  Gema: “Sí supongo que sería un problema para ustedes, pero a mí me gustaría que me las cambiase por otras”.




Apuntes Finales


Empatizar

Ponte en lugar del otro, intenta comprender su forma de actuar aunque no lo entiendas o te repulse.  Ver los problemas desde su punto de vista nos hace actuar mucho mejor.


Los demás NO conocen nuestros sentimientos, ni pensamientos

Si no se los decimos jamás los conocerán y tampoco luego tenemos derecho a exigir que obren como si los conocieran.  Acuérdate, los demás no son capaces de leer tu mente, no son capaces de saber lo que quieres o dejas de querer sino se lo dices claramente y tú tampoco puedes saber lo que los demás quieren si no preguntas.


Es más apropiado hacer una petición que una demanda

Demuestra un mayor respeto por el otro.  Al fin y al cabo comunicamos lo mismo, pero el otro se siente mejor tratado.  Demanda: “Tráeme un vaso de agua”.  Petición: “Podrías traerme un vaso de agua, por favor”.


Al criticar a la otra persona, hablar de lo que hace, no de lo que es

Como hemos visto antes, cuando hablábamos de la realización de críticas, es muy importante ser concretos y hablar de conductas no de aspectos generales de la persona que no nos llevan a ningún lado, porque la persona se ofende y no entiende lo que le queremos decir.  Por ejemplo, crítica general:  “Eres un desastre, lo dejas todo siempre patas arriba”  Observación concreta: “Cuando dejas la toalla en el suelo después de ducharte…”


No ir acumulando emociones negativas sin comunicarlas 

Aspecto este de gran importancia.  Cada vez que las personas acumulamos una emoción negativa a la que no damos salida, esta energía mental que no se libera de manera correcta, se libera de manera indirecta produciendo síntomas psicosomáticos como dolores difusos musculares, cefaleas, estado de ánimo deprimido, ansiedad difusa, mayor vulnerabilidad a enfermedades, etc.  Otra consecuencia muy típica que se produce cuando las personas tendemos a evitar la expresión de sentimientos negativos son los estallidos de ira.  Nuestro estado emocional es como un vaso, si lo vamos cargando y cargando llega un momento que se desborda, quizás ante la situación más insignificante, y en ese momento decimos todo lo que no hemos dicho anteriormente, y sin venir a cuento.  Las consecuencias son que el otro no entiende nada y que nosotros después nos sentimos culpables volviendo a la estrategia de callar ante las situaciones que consideramos injustas.


Discutir los temas de uno en uno 

No sirve de nada en una discusión reprochar un montón de aspectos, pues la persona se siente ofendida y se pone a la defensiva.  Cuando veamos un asunto importante lo tratamos y en otro momento otro, siempre recordando que tenemos que ser lo más concreto posibles, sino no servirá de nada.


Evitar generalizaciones 

Las generalizaciones son formas de expresión que todos utilizamos habitualmente.  El problema es cuando las utilizamos en una situación  tensa en la que estamos criticando el comportamiento de una persona.  Como decíamos antes, hay que ser siempre lo más concreto posible, ceñirse a conductas o situaciones concretas.  Además las críticas generales rara vez suelen ser ciertas.  Por ejemplo, crítica general:  “Siempre llegas tarde a trabajar…”  Observación concreta:  “Durante esta semana has llegado 10 minutos tarde el martes, miércoles y viernes…”


Dar gratificaciones 

Como ya sabes la característica principal de las personas asertivas es la positividad.  Es muy importante expresar cosas positivas a los demás, les harás sentir mejor y formarás un círculo de relación positiva con esa persona.  Hay cosas generales que a todos nos agrada que nos digan, pero si queremos ser más eficaces, debemos explorar lo que realmente le gusta a la otra persona, cada uno tiene su estilo particular.  Búscalo y díselo.


Agradecer las gratificaciones 

Si mostramos alegría por el cumplido y lo agradecemos, tendremos más probabilidades que la persona lo vuelva a repetir.  Si nos quedamos callados o le restamos importancia, quizás no nos lo vuelvan a repetir.


Pedir gratificaciones 

Si la montaña no va a Maoma, Maoma va a la montaña.  Si la otra persona no nos lo dice pues le tendremos que pedir que nos lo diga.  Ya sé que estás pensado, que eso lo tiene hacer sin que yo le diga nada, que tiene que ser espontáneo, pero a veces esa espontaneidad está un poco mermada en algunas personas, y tenemos que empujarla un poco.  Si vemos que mi pareja es olvidadiza para los cumpleaños o fechas señaladas, no le pongamos en la trampa de esperar que se acuerde.  Coge el toro por los cuernos y pídele lo que quieres que te regale.  Por ejemplo: “Para este cumpleaños he visto un perfume maravilloso que me gustaría que me regalases…”  Otros ejemplos de petición de gratificaciones: “Quiero que me digas lo guapa/o que estoy…”  “Quiero que beses cuando llegues a casa…”  El otro no siempre puede adivinar lo que deseamos.


Intercambiar afecto físico 

Este aspecto es tan importante como delicado.  El que nosotros besemos o demos una pequeña caricia en algún momento nos puede dar mucha cercanía a la otra persona.  Sin embargo este acercamiento, también puede ser malinterpretado.  Lo debemos utilizar siempre con cuidado, pensado objetivamente cómo lo puede interpretar el otro.  Siempre es importante ser cauto en este aspecto, sobretodo con personas a las cuales no tenemos mucha confianza.


Bibliografía Recomendada


Carmen Pastor y Juan Sevillá. 2.000: Tratamiento psicológico de la fobia social. Publicaciones del Centro de Terapia de Conducta.

Smith, M.J. 1.979: Cuando digo no, me siento culpable. Ed. Grijalbo

Castanyer, Olga. 1.996: La Asertividad: Expresión de una sana autoestima. Ed. Desclée De Brouwer. Colección: Crecimiento personal.

Caballo, Vicente. 1.988: Teoría, evaluación y entrenamiento de las habilidades sociales. Ed. Promolibro.   Serie: Psicología Aplicada.

Castayer, Olga; Ortega, Estela. 2.001: ¿Por qué no logro ser asertivo?  Ed. Desclée De Brouwer. Colección: Crecimiento personal.