martes, 10 de julio de 2012

LA MOTIVACIÓN MORAL EN LAS SOCIEDADES

La motivación moral es la necesidad que tiene el individuo de someterse y cumplir con el deber. Kohlberg acuñó el término, hablando del razonamiento moral como la motivación para la acción; así, la motivación moral vendría dada por el grado de fidelidad de la persona a sus principios morales.

Recientemente, la American Psychological Assotiation –APA- (Asociación Americana de Psicología) ha publicado una entrevista realizada a Jonathan Haidt, psicólogo de la Universidad de Virginia (EE.UU.) dedicado a estudiar los procesos psicológicos de la moral.

En dicha entrevista, Haidt –considerado actualmente uno de los pioneros de la psicología positiva- habla de su nuevo libro "The righteous mind" (La mente justa), y de la investigación que ha llevado a cabo explorando la evolución de la especie desde nuestros antecesores hasta el comienzo del hombre cooperativo, describiendo cómo las instituciones religiosas y políticas contribuyeron para hacer posible esta transformación.

Como comenta el autor, para algunas personas hoy en día es difícil imaginar que en política haya moralidad. Sin embargo, él sostiene que el sistema político surgió de una necesidad humana de trabajar por un bien mayor. En su libro, Haidt reflexiona sobre cómo llevar la política –y la psicología- de vuelta a sus raíces morales.

Él define los sistemas morales como conjuntos entrelazados de valores, normas, virtudes, identidades y mecanismos psicológicos evolucionados que trabajan juntos para evitar el interés propio a favor de un interés compartido y una sociedad cooperativa.

En su opinión, las sociedades conservadoras y religiosas son comunidades morales, buenas en la creación y preservación del orden moral. Por el contrario, considera las sociedades democráticas occidentales mucho más individualistas, centrándose en el interés individual en lugar de proteger el orden social y el bienestar grupal.

En su libro escribe que el hombre "es 90 por cien chimpancé y 10 por cien abeja". Haidt utiliza esta metáfora para argumentar su teoría sobre la evolución moral del hombre: en un principio los primates competían entre sí, moviéndose por su motivación individual. No obstante, la naturaleza humana fue moldeándose por la selección grupal, comenzando a utilizar el lenguaje como un sistema de símbolos, viviendo en tribus y trabajando en grupo, convirtiendo al hombre en un ser cultural.

Para Haidt, la aparición de la religión fue algo crucial como elemento aglutinador de la especie humana. De esta afirmación, extrae analogías con la política, considerando a un presidente como "el sacerdote de la religión civil que debe llegar a nuestra abeja interior para entusiasmar a la gente".

Siguiendo este razonamiento, hace un repaso de la situación política de Estados Unidos, así como de los diferentes partidos políticos, defendiendo unas reformas estructurales que permitan a las instituciones políticas trabajar de una manera más eficiente.

El autor concluye justificando la clara relación entre moralidad y felicidad, considerando "la relación entre usted y los demás, usted y su trabajo, usted y algo más grande que uno mismo" como el origen de la felicidad.

Concretamente, estima que la relación entre una persona y algo "más grande que uno mismo" es una pieza clave en la motivación moral, que explica el anhelo de las personas de ser parte de algo más grande, de que sus vidas cuenten para algo.