Preguntas



¿QUÉ PROBLEMAS PUEDE SOLUCIONAR UNA CONSULTA DE PSICOLOGÍA?

Las personas que acuden a una consulta de psicología, suelen hacerlo por malestar emocional. Los trastornos emocionales más frecuentes son: apatía, ansiedad, soledad, problemas del estado de ánimo, dificultades para controlar la ira, estrés, habilidades sociales, etc.
Además de tratar los trastornos que hemos mencionado hasta ahora, nuestra consulta psicológica te puede ayudar en otro tipo de problemas psicológicos como, problemas de conducta en niños, dificultad en las relaciones, problemas de pareja, problemas en el trabajo, soporte en procesos de separación o divorcio, etc.



¿CUANTO DURA UNA TERAPIA PSICOLÓGICA?

El sistema que utilizamos – terapia cognitivo-conductual – es el más avanzado y el que ha demostrado ser más eficaz para el tratamiento de los trastornos emocionales.
En la mayoría de los casos sólo son necesarias entre 4 y 10 visitas.  La duración de éstas suele ser entre media hora y una hora.  Y la periodicidad puede ser semanal, quincenal o mensual, según los casos.

Evidentemente, el número de sesiones depende de cada caso individual.  Hay ocasiones en que se trata de consultas puntuales e informativas y otras en las que se quiere cambiar un comportamiento o un estado de ánimo.

En las visitas que se llevan a cabo con el psicólogo/a se aprende a conocer y entender mejor las leyes que gobiernan nuestro comportamiento para poder controlarlo en el caso de que no sea adaptativo o eficaz.


¿CÓMO FUNCIONA LA TERAPIA PSICOLÓGICA?

El tratamiento consta de 4 fases: evaluación, explicación de la hipótesis, terapia y seguimiento.
La fase de evaluación consiste en que el profesional averigüe toda la información necesaria sobre el problema de la persona que solicita la ayuda.


La fase de explicación de la hipótesis, trata de explicar en términos psicológicos el por qué del problema.  De ella se desprende las técnicas psicológicas a utilizar.


La tercera fase, la de terapia, es la más activa.  El paciente llega a su sesión, aprende estrategias nuevas, vuelve a casa y las practica.    Así hasta que el malestar y el problema van disminuyendo poco a poco.


La cuarta fase es el seguimiento.  Se inicia cuando el problema ha llegado a su fin.  Y trata de seguir la recuperación del paciente en los primeros momentos de la resolución de problema.